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30 December, 2008

Tajin

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de visitar las ruinas de Tajin junto con mi buen amigo Pancho. Tenía ya un par de años desde que habíamos pensado ir, pero por cuestiones de trabajo no se había podido. Ahora estando algo desahogados de trabajo en fin de año, no desaprovechamos la oportunidad.

Vale bien la pena soportar las horas de camión, las incomodidades y el sol. Tajin no le pide mucho a lugares como Teotihuacan y Chichén Itzá, y al igual que este último, guarda la magia de estar ubicado en medio de la nada.

Definitivamente lo que hay que ir a ver es la pirámide de los nichos, que ya vista de cerca impresiona, tanto por el tamaño como por la perfección de su estructura. También es interesante ir a ver los N juegos de pelota que tiene, de diferentes tipos. Muy recomendable ir con un guía o alguien que sepa con profundidad lo que pasó ahí cuando estaba habitado y la interpretación de los bajorelieves que aún se conservan.

Afuera de la zona arqueológica, no tengo idea por qué (pronto lo investigaré) venden artesanías, cafe y todo con vainilla. Supongo que es algo que se da solito en la región :-s.

Fuera del Tajín, en sus alrededores no hay nada digno de ir a turistear. Visitamos Poza Rica y Tuxpan y ninguna de las dos merece mi respeto. Simplemente no hay nada que ver. Así que le recomiendo a los que vayan que después de Tajin se vayan a Tecolutla o de plano a la zona del puerto.

Ya que estaba en Veracruz me quedé con las ganas de ir a la isla de los monos y comer carne de chango. Realmente no sabía en que parte de Veracruz estaba, y como los de Poza Rica solo conocen su rancho, no nos supieron decir. Ya estando de regreso en la cuidad busqué dicha isla y ví que estaba en el centro de uno de los lugares que también quería visitar: la laguna de Catemaco. Será un próximo viaje que espero no tarde tanto como el de Tajín.

H.